Alianzas competitivas para reactivar económicamente los territorios

Parte del programa de Competitividad Estratégica Territorial, financiado por la UE e implementado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y Red Adelco, ha otorgado apoyos financieros a varias cadenas de valor para reactivarlas tras la pandemia. 

La inesperada pandemia puso en pausa gran parte de las actividades económicas de Colombia, pero paradójicamente este escenario se ha convertido en una oportunidad para que las iniciativas locales, con énfasis en la identidad de la región, puedan cumplir un papel clave en la reactivación de la economía del país. Por esto, el programa de Competitividad Estratégica Territorial busca fortalecer la competitividad territorial a partir de procesos de desarrollo económico local.

Uno de estos procesos es el mecanismo de Apoyos Financieros a Terceros (AFT), que beneficiará a 198 unidades productivas entre pymes y organizaciones asociativas de 15 departamentos y ocho cadenas productivas. A continuación presentamos las ocho AFT que ya se pusieron en marcha en Colombia, que recibirán, aproximadamente, $190 millones cada una, para un total de $1.520 millones. Otras siete están en proceso de validación para iniciar. Aquí le informamos de qué se tratan estas poderosas iniciativas.

Son 15 alianzas las que se pondrán en marcha desde el programa CET a través del mecanismo de Ayudas Financieras a Terceros, además de cuatro AFT para fortalecer las nuevas ADEL creadas en el marco del programa. Con estas apuestas se aporta desde el sector social a la reactivación económica de los territorios.

El café de alta calidad que se recupera en Nariño

En los municipios de Consacá, Buesaco y La Unión, en Nariño, se está empezando a cultivar un producto especial. Se trata del café Milagros Andinos, que no solo es producido por 30 mujeres, sino que es agroecológico. “No usamos agroquímicos y buscamos que todo sea un proceso equilibrado. Desde su producción —conservando el agua, cuidando el bosque— hasta pensarlo como un proceso de construcción de paz, porque se hace con cariño, con amor, con buen trato a las personas”, comenta Alba Portillo, representante de la Alianza para la Competitividad, integrada por Agroeconur, la comercializadora Ecomindala y la Agencia de Desarrollo Económica Local de Nariño (ADEL).

Gracias a la AFT, la Alianza Café Justo de Nariño ha logrado volver a comercializar su café, proceso que estuvo bloqueado desde marzo, cuando se entró en confinamiento por el coronavirus. Por ese entonces, recuerda, era época de cosechas. No solo se perdieron algunas, pues no había quién las recolectara, sino que transportarlas era difícil. “En nuestro caso, durante tres meses, la ganancia por el café tostado fue cero”. Ahora se han organizado para producir un café de mejor calidad, de altura, siempre sustentado en un tema organizativo que apoye el buen vivir. Y aunque faltan cosas por hacer, como escalar su comercialización a otras partes del país y la exportación, estas mujeres sienten que le han dado un vuelco al panorama, pues han reactivado la economía de la región.

Arauca, la ruta para comercializar un buen cacao

Mientras el cacao se produce en el municipio de Tame, en manos de Aspas, es comercializado por Coopcacao en el municipio de Saravena. Esta es la forma como la Alianza por un Cacao Sostenible, ubicada en Arauca y una de las ocho AFT que ya se encuentran en desarrollo, están reactivando la economía local. Según explica Fernanda Anave, asesora comercial de la Alianza, son varios los beneficiados que resultan de la estrategia, pues dentro del proceso de Coopcacao hay 130 asociados y en Aspas hay 65 cacaocultores. Además, a ocho de estas unidades productivas se les está ayudando con la construcción del lugar donde se seca el cacao. “A Aspas se le está ayudando con el diseño y la estrategia de marca. También se le está apoyando con el fortalecimiento de la calidad de cacao para cumplir con la norma técnica”, agrega. En lo que queda de este año se piensa organizar el lanzamiento de la marca.

Arauca, comenta la asesora, se caracteriza porque la comercialización está liderada por terceros y, precisamente, lo que les ha permitido hacer esta AFT es que la ganancia no se vaya a este, sino al productor, que asume el mayor riesgo. “Nuestra idea es alcanzar mercados diferentes. El cacao de acá es del modelo araucano, el cual fue premiado en el Salón de Chocolate en París en 2010, así que hay un nicho grande para crecer y queremos aprovecharlo”, concluye Anave.

Sentir La Guajira, una respuesta económica

La Guajira es quizás uno de los lugares más atractivos de Colombia. Razón por la que la Alianza para la Competitividad Feeling Palomino, un Destino Sostenible al Pie de la Sierra Nevada de Santa Marta, quiere consolidar esta región como uno de los lugares turísticos más mágicos del país. Ubicada en el municipio de Dibulla, la Alianza trabaja con 12 empresas. Sin embargo, en palabras de Yolaina Daza, jefa de investigación y proyecto de la Cámara de Comercio de La Guajira, a través de la cual se estableció la estrategia con el Programa CET, son más las personas que resultan beneficiadas. “La estrategia de promoción del destino nos permitirá dar continuidad al proceso adelantado con las 28 unidades productivas que se hizo en un proyecto inicial y que, esperamos, pueda ampliarse a 40 mediante la conformación de tres clubes de producto: naturaleza, aventura y étnico”.

Para potencializar Palomino como destino turístico, la AFT les ha permitido, ante todo, elaborar planes de mejora y protocolos de bioseguridad contra el coronavirus. Además, han realizado acompañamiento profesional y transferencia tecnológica a cada unidad productiva, así como uso de herramientas digitales y de comunicación para la gestión y comercialización de su oferta de productos y servicios turísticos. “También estamos trabajando en el diseño e implementación de una plataforma digital (”marketplace”), para la gestión comercial del destino, en donde se integrará la oferta de las unidades productivas y les permita interactuar con potenciales clientes”.

Piscicultura a orillas de uno de los espejos de agua más grandes de Latinoamérica

A orillas del complejo cenagoso de La Zapatosa, uno de los espejos de agua más grandes de Latinoamérica, se encuentra la Alianza Desarrollo Sostenible de la Piscicultura del Cesar. Esta Alianza, ubicada en el municipio de Chimichagua, busca crear un modelo de comercialización que garantice precios justos a los productores. Para lograrlo, a través de la AFT, 125 pequeños productores de la especie dorada, cultivada en jaulas flotantes, han recibido asesoría para implementar un “software” contable con módulo de facturación, adecuación de la infraestructura de la planta de poscosecha y elaboración de políticas contables.

“Gracias a la AFT, hemos tenido la posibilidad de contar con un espacio para realizar la transformación de la materia prima —la planta de poscosecha— y ofrecer un producto con valor agregado diferencial”, cuenta Gary Rodríguez. El camino por recorrer, sin embargo, es largo. Debido al coronavirus, aún deben adquirir equipos para mitigar el contagio. Además, dentro de sus planes está adquirir la maquinaria para poner en marcha la planta de poscosecha, hacer el trámite para el registro sanitario ante el Invima y desarrollar y registrar la marca ante la Superintendencia de Industria y Comercio.

Risaralda, una mora prémium

La mora que está produciendo Alianza Mora Risaralda no es una mora común; se trata de una mora prémium que pasa por un proceso de ultracongelado, por lo que, cuando llega al consumidor, sigue siendo una mora fresca, congelada individualmente y con toda su calidad. Gracias a la AFT, los 150 productores de la alianza, ubicados en los municipios de Dos Quebradas, Santa Rosa, Pereira, Guaquita, Apia y Belén de Umbría, están desarrollando un modelo de comercio justo, donde la ganancia no se quede en el intermediario, sino que llega a ellos. “Se trata de un espacio en el que ellos hacen el asunto de comercialización directamente. Lo que buscamos es devolverle al productor lo que invirtió y que este vea un mayor valor”, comenta Juan Grisales, de la Alianza Mora Risaralda.

Para lograrlo, se han puesto varias misiones. Además de un producto de calidad, también han identificado las mejores prácticas productivas de la mora, el protocolo base de cosecha para que sea prémium y han generado acuerdos de participación para el fondo de administración. “Igualmente, hemos adelantado el cierre de los acuerdos comerciales y los acercamientos con el mercado, aunque falta por hacer”, dice Grisales. Este año planean hacer una georreferenciación de los mapas de producción y mejorar el protocolo de manipulación de alimentos en el punto de acopio. Proyectos en los que están trabajando arduamente para que llegue una de las mejores moras de la región a manos de los fanáticos de la fruta fresca.

Boyacá, un turismo creado por locales

Su nombre puede sonar complicado. Pero la alianza “Fortalecimiento de la competitividad de operadores turísticos comunitarios del Alto Ricaurte en Boyacá, a través de la promoción y comercialización justa de sus productos y servicios” busca ayudar a toda una cadena de turismo en la región. Se trata de 25 unidades productivas, entre las que se encuentran alojamientos, operadores, restaurantes, atracciones y artesanías, quienes están recibiendo apoyo a través de la AFT. “Aunque indirectamente se benefician unas 120 personas”, comenta Martha Corredor, directora de Cotelco Capítulo Boyacá, organización hotelera que lidera la Alianza.

A través de la AFT, comenta, las 125 unidades productivas, ubicadas en Villa de Leyva, Santa Sofía, Gachantivá, Tinjacá, Sutamarchán, Arcabuco y Ráquira, han recibido varios tipos de apoyo que les permiten potencializarse. Desde los protocolos de bioseguridad frente al coronavirus, que ahora son una prioridad, hasta la implementación de la Norma Internacional de Información Financiera (NIIF). Las unidades también han recibido asesoría turística —como el diseño de paquetes turísticos— apoyo en estrategia comercial y, por ejemplo, el diseño de una plataforma de comercio electrónico que les permita ampliar su mercado. Para la publicidad, agrega, se están tomando 300 fotos de las unidades productivas que muestren sus maravillas al público. Toda una estrategia para fortalecer uno de los destinos turísticos con más potencial de Colombia.

Aguacate directamente desde el Valle del Cauca

El aguacate viene ganando cada vez más popularidad en los platos no solo en Colombia, sino en el mundo. Por esta razón, una de las alianzas que recibió la AFT por parte del Programa CET lo ha convertido en su producto insignia. Se trata de la Alianza “Fortalecimiento regional para la competitividad de la cadena de aguacate Hass en los municipios de Argelia, Versalles, El Dovio, La Unión, Roldanillo, Calima, Darién y El Cairo, en el departamento de Valle del Cauca”. Una alianza que tiene dos principales objetivos: garantizar el acceso al mercado internacional, mediante la certificación Global GAP, e implementar nuevas tecnologías para el mercado de exportación.

“La GAP es una norma mundial de prácticas agrícolas que no solo permite la exportación, sino que garantiza que el productor tenga mejores ingresos”, cuenta Sandra Isabel Acosta García, representante legal de Corpoversalles, operador de la Alianza. Pero más allá de una certificación, lo que se ha hecho con la AFT es garantizar que todo el proceso de producción y comercialización del aguacate Hass sea sostenible: que los insumos químicos no hagan daño al ambiente y las personas que hacen parte del proceso tengan salud, seguridad y bienestar al trabajar. “Además, estamos en el proceso de tener un ‘software’ que permita a los productores tener acceso a sus cultivos desde los teléfonos celulares”, concluye.

Urabá, un destino mágico

La Alianza Descubre Urabá tiene como objetivo aprovechar la oferta de Mutatá, Antioquia, para promocionarlo y comercializarlo como destino turístico. Aunque se trata de un proyecto que empezó en 2016, los insumos que han recibido a través de la AFT le han permitido mejorar. Se trata de 14 unidades productivas, ubicadas entre Chontaduralito, Villa Arteaga y San José de Leones, que cuentan con una oferta variada. Desde restaurantes con comida local hasta planes para ir de caminata ecológica, explorar senderos e incluso hacer avistamiento de aves. De la mano de la agencia Stone Valley y los facilitadores turísticos Futcampo, la Alianza ha creado increíbles paquetes turísticos. “Hemos creado una estrategia de ‘marketing’ digital, así como la disponibilidad de una página web en la que cada una de las unidades productivas tiene un sitio para mostrar sus ofertas”, cuenta Adriana Guzmán, coordinadora de proyecto de la Alianza.

Además, con el fin de mejorar la estrategia para darse a conocer entre turistas, la AFT les permitió tener materiales de publicidad, como “stands”, pendones, esferos y tarjetas de presentación, para poder promocionarse en espacios donde hay turistas. “Con la nueva realidad, fue importante también crear un componente de bioseguridad, con protocolo y ‘kit’”, agrega Guzmán. Entregar estos “kits”, señala, es la última actividad que les falta por completar este año para no tener más pendientes. “Estamos en el proceso de la dotación de los ‘kits’ de bioseguridad y la entrega del material publicitario. Son acciones muy concretas y alcanzables, que esperamos terminar este año”.

Son en total 15 Alianzas las que se pondrán en marcha desde el Programa CET a través del mecanismo de Ayudas Financieras a Terceros, además de cuatro AFT para fortalecer las nuevas ADEL creadas en el marco del Programa. Con estas apuestas se aporta desde el sector social a la reactivación económica de los territorios.

 

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