UNA ECONOMÍA MÁS VERDE PARA LA PAZ

Cuatro invitados internacionales compartieron sus experiencias

Una economía más verde para la paz

En el evento “El desarrollo económico: una estrategia para la construcción de territorios en paz”, se discutió la importancia de la economía en el posconflicto.

Por: María Mónica Monsalve S.

Una economía más verde para la paz

El primer panel fue sobre las oportunidades y retos de la recuperación económica local y el desarrollo territorial. / Luis Ángel

Las regiones, aquellos lugares donde se libran las batallas ambientales y por el territorio, son los escenarios claves en la construcción de paz. Esta fue la conclusión a la que se llegó esta semana durante el encuentro “El desarrollo económico: una estrategia para la construcción de territorios en paz”, liderado por la Unión Europea, el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) y la Red Adelco, y el cual contó con el apoyo de la Agencia Presidencial de Cooperación (APC) y el respaldo de El Espectador.

Con el avance de los acuerdos en La Habana, pensar en acciones puntuales a nivel de territorio es una urgencia, coincidieron la mayoría de los ponentes. Sobre todo cuando los indicadores en Colombia revelan que el 51% del crecimiento de las regiones fue jalonado sólo por cuatro de ellas, que los niveles de pobreza alcanzan incidencias del 94% en zonas periféricas y que el 99% de los POT de todos los municipios del país estarán vencidos el próximo año.

“Cerrar las brechas entre los entornos rurales, generar empleo digno y lograr la inclusión social y productiva para la población más vulnerable es clave en la transición hacia el posconflicto”, dijo Tatyana Orozco, directora del DPS. Por esto, mirar cómo se recuperaron las economías de otros países tras superar los conflictos armados fue uno de los momentos fundamentales del encuentro.

En Morazán (El Salvador) la estrategia fue incluir a los excombatientes en el sistema económico por medio de foros de participación, mientras experiencias lideradas por la OIT en África resaltan la importancia que tienen las cooperativas en estados frágiles, pues son empresas resistentes al cambio y de carácter democrático.

Trabajos como el del ILS LEDA, el programa para el Desarrollo Local de la escuela internacional KiP (Italia), demuestran que en Centroamérica fue necesario valorizar los recursos locales, y la creación de un fondo comunitario para financiar las apuestas locales de poblaciones hondureñas fue un aspecto clave para superar los problemas de la migración de este país.

Las preguntas que quedaron en el aire fueron cómo incorporar estas experiencias en nuestro país, cómo ver las regiones desde sus particularidades geográficas y no como limitaciones administrativas y cómo fomentar un modelo económico que no atente contra las comunidades y el medio ambiente.

Para Álvaro Balcázar Vanegas, experto en desarrollo rural, el enfoque territorial no puede ser una limitación definida por una entidad externa. “La gente tiene más ojos que los funcionarios”, dijo. “Por eso las comunidades deben definir en qué sectores quieren prosperar y no que esto esté determinado por un Conpes”.

Su idea fue respaldada por José Luis de Francisco, jefe de cooperación de la delegación de la Unión Europea en Colombia, al afirmar que el proceso de paz es una oportunidad para rescatar las relaciones y prácticas que ya se están dando sobre los territorios.

Por eso, uno de los principales retos es reconocer la complejidad de las regiones a través de la biodiversidad y el cambio climático. “El conflicto armado es sólo uno de los conflictos en los territorios. También tenemos conflictos ambientales, por la tierra y sociales”, recordó Mauricio Katz, coordinador del Área de Superación de Pobreza del PNUD.

Para vencer estos obstáculos, Carlos Callejas, director ejecutivo de Red Adelco, propuso dos estrategias: luchar contra lo que él llama la resistencia pasiva, donde “se está de acuerdo con los cambios, pero no se hace nada hasta que otro lo haga”, y cambiar el paradigma de la oferta por el de la demanda, pues “ya no necesitamos expertos en cuestiones técnicas, sino aprender a vender. A que se consuma nacional”.

Discurso que cala con la búsqueda de desarrollo verde que expuso Mauricio Mira, jefe de la Oficina de Negocios Verdes del Ministerio de Ambiente. “Este país puede diferenciarse exportando productos orgánicos como el café. Al tener un valor diferenciado, se vende por 4 euros más,” concluyó.

Lo cierto, entonces, es que con la firma de un acuerdo de paz, aquí en los territorios, al otro lado de la página, se tienen que empezar a desarrollar acciones. Pensar, como se dijo durante el panel, alternativas de crecimiento económico que, en el afán de garantizar resultados inmediatos, no terminen por saltarse las oportunidades geográficas, biodiversas y de producción alternativa que, desde las comunidades, ya se están pensando.

Tomado de: EL ESPECTADOR (http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/una-economia-mas-verde-paz-articulo-591775)

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