PARA CONSTRUIR DEBEMOS HABLAR DE ECONOMÍA

Carlos Callejas, director de la Red Nacional de Agencias de Desarrollo Local

“Para construir paz debemos hablar de economía”

Expertos nacionales e internacionales analizarán la importancia del desarrollo económico territorial en un escenario sin guerra.

“Para construir paz debemos hablar de economía”

Carlos Callejas considera que el desarrollo económico del país está en los territorios porque las ciudades ya están saturadas. / Andrés Torres – El Espectador
El encuentro “El desarrollo económico: una estrategia para la construcción de territorios en paz”, organizado por la Red Adelco, la Unión Europea y el Departamento para la Prosperidad Social (DPS), busca mostrar los desafíos y las oportunidades económicas de los territorios afectados por el conflicto armado en Colombia cuando se firme la paz.
El Espectador habló con el boyacense Carlos Callejas Pérez, director de la Red Adelco, quien aseguró que es necesario detenerse en el bienestar colectivo de las zonas de conflicto, antes que en su rentabilidad. Para él, a pesar de que la economía genera competencia, la paz será una oportunidad que promueva diálogos éticos entre pymes (pequeñas y medianas empresas), etnias y multinacionales.
¿En qué consiste el desarrollo territorial?
Reconocemos el territorio como motor de desarrollo del país, que es la instancia intermedia entre el departamento y el municipio. En el territorio se edifican las economías locales y los espacios culturales, sociales e institucionales.
¿Qué buscan las agencias de desarrollo local (Adel)?
Promover el desarrollo territorial desde lo propio y auténtico, gestando economías que partan de los recursos existentes, entre ellos el potencial ambiental, recurso humano, instituciones y recursos agropecuarios.
¿Cuáles agencias operan en el país?
En Colombia tenemos 11 agencias. Algunas son: Zapatosa (Cesar), con el tercer complejo de agua dulce de América Latina. Nariño, como un ejemplo de desarrollo y paz con la producción de cafés especiales y semillas nativas. En Tumaco y el Pacífico nariñense, con piscicultura. En el nororiente caucano, con una apuesta de desarrollo centrada en la mujer indígena. En Santander, con la provincia de Vélez y la producción de bocadillo, guayaba y panela. En Boyacá, promoviendo el turismo comunitario, los frutales, las hortalizas y las artesanías.
¿Por qué pensar un modelo de agenciamiento local?
No podemos hacer desarrollo territorial si pensamos sólo en rentabilidad económica. Tenemos que pensar en las personas que construyen la economía local, así como el entorno que facilita esa economía.
¿Cómo conciben el territorio?
Como organismo vivo que siente, piensa y se desarrolla. El territorio tiene capacidades y puede enseñarle al país cómo hacerlo desde el empresariado y la sociedad civil. Lo público no puede solo, lo social tampoco, lo privado aún menos, pero los tres sumados generan cambios.
¿Cuál va a ser el papel de las Adel cuando se firme la paz?
Para la paz hay que generar diálogos de economías, pues es una oportunidad o un factor de conflicto en los territorios. Es necesario que la economía agrícola, la social, la de pymes, la de multinacionales, las étnicas, puedan sentarse en la mesa a establecer un diálogo franco sobre su rol y sobre el desafío de tener economías que piensen en el bienestar colectivo por encima de la rentabilidad.
Pero la economía va a seguir generando conflictos porque es la gestión de los recursos escasos…
Podemos construir economías que nos permitan hablar más de paz. Desde la cotidianidad del ciudadano tenemos que entender unos valores éticos frente a la economía.
¿Cuáles serían esos valores éticos?
Superar esa necesidad de consumo desaforado y consumir más responsablemente, valorar los productos que producimos en el país, ser responsables en cómo producimos y cuidamos el medio ambiente.
En el posconflicto, ¿las Adel van a aumentar en número o van a quedarse como están?
Cada territorio debe empezar a valorarse. Colombia va más allá de 32 departamentos. Las zonas de conflicto hay que abordarlas de manera más sensible, porque primero hay que reparar a las víctimas, buscarles oportunidades a los victimarios y construir bienes públicos.
¿Qué experiencias internacionales harán parte del encuentro?
Centroamérica (El Salvador y Honduras), con el modelo de desarrollo local; la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con la promoción de cooperativas en África, y la Escuela Internacional de Prácticas para el Desarrollo (KiP).
Más de la mitad del territorio colombiano está cubierto por bosques y allí se asientan los núcleos de conflicto armado…
Y las zonas con mayor dificultad de acceso a recursos son las de mayor desarrollo, como por ejemplo el Valle, Antioquia y Santander.
¿Y cuál es la explicación?
A mayor escasez de recursos, mayor necesidad de autodesarollarse y de innovar.
Entonces, ¿el recurso es una tranca para el desarrollo?
Miremos a Israel, que tiene desierto, pero la mejor tecnología del mundo, que es el goteo. Hoy es una de las cinco economías de conocimiento del planeta, una de las diez del mundo, y tiene los índices de innovación más altos del planeta.
¿Nuestro karma es tener muchos recursos?
Es tener tanto que no saber qué hacer con todo eso.
¿Cómo gestionar zonas biodiversas desde esa mirada económica local?
El desarrollo está en los territorios. En las ciudades ya está saturado.
¿El desarrollo y el medio ambiente pueden convivir?
Sí, es posible. No podemos caer en la tendencia de decir que hay que construir sólo dinero o sólo árboles. Tenemos que innovar en el pensamiento. No necesitamos destruir los troncos de los árboles para sacar caucho, sino producir más arazá, copoazú y utilizar las fuentes amazónicas que permitan aprovechar el potencial biodiverso.
Tomado de: Diario EL ESPECTADOR (http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/construir-paz-debemos-hablar-de-economia-articulo-590713)

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