Limón Tahití, de las tierras de Nariño a los platos de Italia

El 17 de mayo, cien campesinos presentaron planes para fortalecer sus negocios. Trece proyectos impulsados por la Unión Europea, Mincomercio y la Red Adelco.

El de limón Tahití y otros 13 proyectos de desarrollo económico local fueron presentados el jueves 17 de mayo en Silvia, Cauca. Red Adelco

El turismo nos llegó como un jalón”, cuenta Carlos Cañaveral, un campesino de Mutatá dedicado a ofrecer en el extranjero planes turísticos de su región. Su proyecto, que acoge a 33 familias más, era impensable hace una década. “Urabá era igual a decir guerrilleros, madereros, mariguanericultores. Nos preguntábamos quién va a querer venir por acá, a un lugar en el que diariamente se veía pasar caravanas con cinco muertos”, narra el antioqueño, quien presentó este jueves el plan en marcha para fortalecer su negocio con ayuda del programa Competitividad Estratégica Territorial (CET).

Al igual que él, representantes de otros 12 proyectos se dieron cita en Silvia, un pequeño municipio de Cauca a dos horas de Popayán. Venían de Arauca, Boyacá, Cesar, La Guajira, Nariño, Risaralda y Valle del Cauca con sus maletas a reventar. Cargaron consigo bolsas de cacao, de café, folletos turísticos, muestras de quinoa procesada, jamones de trucha, limón Tahití, fotos de sus brócolis, imágenes de cómo ultracongelan moras y aguacate hass.

Están listos o casi listos para arrancar a trabajar. En el caso de José Javier Rivera, representante “del mejor limón Tahití de Colombia”, producido por 65 campesinos en el norte de Nariño que ya exportan a Holanda, lo único que les hace falta para alcanzar el mercado de Italia, Estados Unidos y Suiza es el permiso del Instituto Colombiano Agropecuario.

Algo parecido les sucede a José Arley Sánchez y a los 186 productores que cultivan mora a lo largo de seis municipios de Risaralda. El sueño que tienen de ultracongelar sus frutas y venderlas bajo el nombre de Moris, está frenado por un registro del Invima.

Representantes de proyectos viajaron desde nueve departamentos del país para mostrar sus productos. La mayoría apuestan por el turismo comunitario. / Red Adelco

En suma, algo de estos negocios impide que sean más competitivos. De ahí que hayan sido acogidos por CET, un programa financiado por la Unión Europea (UE) e implementado por Mincomercio junto a la Red Nacional de Agencias de Desarrollo Económico (Red Adelco). Esta iniciativa busca beneficiar otros 21 proyectos hasta 2019.

La idea es que hagan un tránsito hacia la formalidad. En palabras de Carlos Callejas, director ejecutivo de la Red Adelco, “ser formal en Colombia es tener más allá de dos o tres requisitos mercantiles. Uno debe tener su norma, sus estándares. En CET buscamos apoyarlos en ese tipo de cosas a través de los mismos programas de desarrollo productivo”.

Es decir, “creando oportunidades económicas y a la vez construyendo comunidad, lazos inclusivos y un trabajo sostenible, respetuoso con el medio ambiente”, explicó Matilde Ceravolo, jefe adjunta de Cooperación de la UE en el país. Eso explica el aporte económico que esta comunidad política brinda a este proceso enmarcado en la subvención: un total de $4.110 millones, más la contribución de $1.040 millones invertidos por actores locales de los nueve departamentos.

Gracias a eso, las palabras de Cañaveral y sus sueños sobre Mutatá son otros. “Ahora no estamos en la capacidad de ofrecer un turismo comunitario sostenible etnoturístico, pero yo sé, tengo fe de que con esta ayuda saldremos adelante con orgullo. Preparándonos para recibir al mundo con los brazos abiertos”, concluyó el campesino.

 

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